DIY, DIGITALIZACIÓN Y MÚSICA
Hablar de la industria musical en la actualidad siempre lleva a discursos de queja por el descenso de las ventas, por el cambio galopante del modelo de negocio al que la vieja industria no ha sabido adaptarse. La digitalización de la cultura con la disponibilidad en unos y ceros de gran cantidad de productos culturales ha cambiado las formas de acceso en los últimos años, dando lugar a un nuevo mercado marcado por la eliminación de intermediarios y por la normalización de la autogestión. Si antes cualquier grupo o cantante debía pasar por una discográfica para gestionar su carrera, en la actualidad existen herramientas que cambian considerablemente esta relación entre artistas e industria. En estas relaciones se podría hablar de democratización pero parece más acertado hablar de una popularización de la autogestión.
Empezamos hablando de producción, un ámbito en el que hemos presenciado grandes cambios de unos años a esta parte. Cada vez se hace más popular la producción casera debido al abaratamiento, cuando no gratuidad, de las herramientas. Un ordenador que soporte un buen estudio digital es cada vez más barato y nos enco-tramos con muchos casos de estudios caseros, que dependiendo de la calidad llegan a prestar servicios a otros grupos, por lo que el gran estudio tradicional se hace prescindible. Y además tiene lugar una democratización de la producción no solo por el precio y el fácil acceso a la tecnología sino también por el control que ofrecen estas tecnologías y su fácil manejo. Cada vez más artistas se autoproducen en su habitación y luego recurren a estudios de prestigio para realizar la mezcla y el máster final. Casos como el de Wild Honey, una banda madrileña que produce en su cuarto con su estudio casero y se ha ido a mezclar su disco a Nashville con el prestigioso productor Brad Jones. Pero en la habitación no solo se produce, también se remezcla y se realizan creaciones de cut and paste que luego son utilizadas por los pinchadiscos y aquí hablamos de la cultura colaborativa y del intercambio estético, de la cultura del collage aplicada a la música.
Pero donde se ha producido una verdadera revolución ha sido en la distribución y en la promoción. Si hablamos de distribución musical, hay una gran cantidad de grupos que a través de las licencias libres como Creative Commons o Coloriuris optan por regalar su música, y hablamos de sellos autogestionados como Producciones Doradas o el sello portugués Merzbau Label o grupos como Los Punsetes. También podemos observar la evolución del DIY hacia microsellos que se proponen la venta en CD-R haciendo pequeñas tiradas con un diseño muy cuidado como es el caso de Birra y Perdiz o de Moon Palace. Si hablamos de venta directa también es tremendamente interesante IThinkMusic una web que permite la creación de un tienda de venta de música digital para los sellos independientes, llevando a su máxima expresión el concepto de la larga cola (Anderson, 2006), la teoría que despliega que la suma de muchas ventas minoritarias es equiparable a las grandes ventas, y que, sobre todo aquellos distribuidores (iTunes, Amazon, Fnac) que se dedican a un producto digital que no ocupa espacio, no pueden dejar de ingresar lo que producen los artistas minoritarios. Para distribuir la música existe la posibilidad de regalarla a través de una red p2p, Overmundo (iniciativa de distribución de cultura lanzada por el gobierno brasileño libre de publicidad), Myspace o LastFm que es una forma fantástica de conectar con el público objetivo de forma directa. Y este es uno de los elementos que han cambiado de forma más radical, y es que la distancia entre el artista y el fan se reduce, por lo que uno de los elementos clave que ofrecían las grandes discográficas que es la promoción de su música y sus directos la puede realizar directamente el grupo. Para esto además contamos con las redes sociales como Facebook, Myspace, Tuenti o LastFm que interconectan a los fans y permiten la difusión masiva de eventos.
Y si hablamos de eventos, llegamos al último eslabón de la cadena, y es que gracias a Internet y las conexiones que facilitan las redes sociales y las herramientas clásicas de la red como el correo electrónico o los sms la autogestión de conciertos es cada vez más fácil. Ya veíamos antes el ejemplo de Ladyfest, pero está claro que cada vez es más fácil poner en contacto a artistas y salas, o como ocurre en el caso de Live In The Living ponen en contacto a gente que ofrece su casa para realizar un concierto y a los grupos y artistas que desean hacer un show en un recinto poco habitual y más intimo. Otro ejemplo es el de Todd Patrick, más conocido como Todd P. que organiza conciertos en lugares inverosímiles como parkings, azoteas, galerías y todo con una cultura Do It Yourself que le lleva a contactar con los grupos y difundir posteriormente las fechas a través de un mailing masivo, su myspace o su propia página web (www.toddpnyc.com).
FUENTE:
http://www.icono14.net/revista/num13/15_icono13_gallegoperez.pdf
