EL CALZADO #6: cuando el ARTE y la MODA se retroalimentan
“La moda no es un arte, pero para dedicarse a ella hay que ser un artista”. Yves Saint-Laurent, el gran maestro de los modistos franceses de la segunda mitad del siglo XX, exponía con estas palabras, en su discurso de retirada del mundo de la alta costura, la relación nunca del todo bien definida entre dos disciplinas complementarias, con múltiples afinidades e influencias mutuas y, sin embargo, en apariencia tan antagónicas: el arte y la moda.
“Cuando trabajo con la tela sobre los maniquíes es como si estuviera esculpiéndoles el cuerpo”, confesaba recientemente el aragonés Manuel Pertegaz, exponiendo su punto de vista sobre el asunto. “La costura es arte. Hay texturas, color, tiene algo de arquitectura, y todo eso no se improvisa: lo importante es la idea”. Similares inquietudes, por poner un último ejemplo, llevaron al malogrado Manuel Piña a afirmar en su última colección había “pintura, escultura y poemas de amor”.
La reflexión actual sobre el valor artístico de la moda no es en modo alguno superflua. Antes bien, se antoja imprescindible en un momento histórico como el que vivimos, en el que las fronteras entre el Arte con mayúsculas y el diseño están cada vez más difuminadas, y en el que el segundo, del que tan sólo una manifestación es la moda, está penetrando con descaro en los templos consagrados en exclusiva desde hace siglos al primero.
Creo que se puede decir que en cierto modo, la moda y el arte son muy buenos amigos, de tal forma que ciertos diseños de autor son verdaderas creaciones artísticas. Y hay veces en las que el arte se sirve de lo textil para sus creaciones. Ambas disciplinas se influyen mutuamente.
En el otoño de 1965, el mítico Yves Saint Laurent creó un sencillo vestidito basado en la pintura de Mondrian, prenda convertida ya en un clásico inmortal.
Otro ejemplo reside en John Galliano para Dior , fascinado por los maestros de la pintura holandesa de los siglos XVI y XVII -Vermeer, Rembrandt, Porcellis y cía- reinventa la ‘maison’ por excelencia en un retablo de las maravillas en el que tienen cabida las cerámicas de Delft, las sedas plisadas y estampadas del Renacimiento, el exotismo de las plumas engarzadas en tocados de tul y los omnipresentes trazados del legado de ‘monsieur’ Dior. Rojo pasión, azul celeste, blanco níveo, rosa y amarillo, colores de una colección sacada de un Museo que hará disfrutar el doble a los nuevos compradores de ‘Couture’, los asiáticos, que matarán dos pájaros de un tiro: vestir Dior e ‘invertir’ en los fondos del Rijksmuseum.
Aunque la relación entre las dos disciplinas es más que evidente, y está claramente presente, no evolucionan en paralelo. Puede parecer que sí, pero la forma de conceptualizar y plasmar una corriente en cada disciplina es muy distinta. El mundo de la moda, sigue siendo tan sumamente amplio hoy en día -y cada vez más-, que cada temporada se presentan y se aceptan colecciones recargadas, diferentes, arrojadas, alocadas, creativas, tan dispares entre ellas, que se aceptan todas. Aunque en cada colección, cada firma de moda presente una imagen muy distinta a cada una de las demás, se acepta todo, todo es permitido y posible..
De este modo, creo que el mundo del arte -aunque en este tema me siento menos familiarizada- presenta rasgos más conservadores y menos liberales y arrojados. Aunque además de mantener menos perfil comercial en los medios generales, el mundo del arte es más cerrado, y desconocido. Aquí, también difieren los dos campos: porque aunque el mundo de la alta-costura sea selectivo y sólo para unos cuantos afortunados, impregna a todos y entra en las conversaciones y en los ojos de casi todo el mundo. Por otro lado, creo que el mundo del arte, hoy en día -aunque obviamente estando muy presente y vivo- posee menos repercusión social, y en los medios. Es aún más selectivo que el de la moda.
Y esto creo que se da, justo por toda la periferia que rodea el objeto. Toda la periferia existente en el mundo de la moda, es MUY importante para su desarrollo y expansión social: desde una inmensidad de revistas como “vogue”, accesibles a todo el mundo, pasando por “celebrities” que dan su imagen a marcas, anuncios en todas las esquinas de una ciudad, hasta los millones de bloggers de moda que ahora se han puesto tanto de moda. En fin, cualquier uno podría escribir, opinar, y defender su visión u opinión personal en el mundo de la moda.
Como decía antes, el mundo del arte actual es distinto. Resulta más desconocido, menos popular, y menos divulgado -que no quiere decir, que no esté presente. Simplemente en menor medida que el de la moda-. Además, estéticamente también evolucionan de manera distinta. La moda sigue y prima por una manera y forma de belleza y estética distinta a la del arte del siglo XX y XXI. En la moda -incluyendo obviamente en todo el discurso, el calzado, que no deja de formar parte de la moda- todo es permitido, estéticas distintas, recargadas, complicadas, coloridas, extravagantes, etc. Además, cada casa y diseñador siempre se basa en un concepto fuerte para desarrollar toda la colección, como hemos visto antes con Dior..
El arte resulta bastante distinto, al seguir unos cánones pienso que más estrictos, y sencillos, que tienen como resultado una estética muy distinta a la que defiende la moda. Algo mucho más simple, y aunque rompedor, menos impactante y visual quizás.
Aun así, todas las vías del arte están relacionadas. Con lo cual, creo que no podrían vivir el uno sin el otro..
Espero haber conseguido plasmar en este trabajo, la belleza, complejidad e importancia del calzado. Si es que resulta que sin ellos, no podríamos vivir..
Laura Pedrosa.
Fuentes: http://www.revistaarte.com/numero52/moda.html ; http://www.elmundo.es/yodona/albumes/2009/01/26/dior_couture/index.html ; http://blogs.clarin.com/-quieres-ser-ms-wintour-/tag/peuque/ ;











