Artistas fuera de su época, post1
En el campo del arte se ha visto de todo, desde obras que te parecen una tontería hasta obras que te dejan con la boca abierta, pero en estos post os hablare de 2 artistas junto con sus obras que para la época en que vivieron, dejaron a más de uno pensando y dieron bastante de que hablar.
Corría el año 1962 en París y a un joven argentino que se contaba entre los integrantes de la vanguardia plástica se le ocurrió la idea de encerrar en un círculo de tiza a los transeúntes que chocaban con él por la calle, señalándolos como obra de arte de su autoría. Así, hoscas señoras saliendo del mercado, policías en graciosas motonetas, taciturnos viajantes a la espera de su omnibus y hasta la misma Jackie Kennedy fueron retratados como “Vivo Ditos”.
Alberto Greco (1931-1965), el promotor de semejante desplante no tardó en escribir el manifiesto sobre el que basaba sus acciones: “El arte vivo es la aventura de lo real. El artista enseñará a ver no con el cuadro sino con el dedo. Enseñará a ver nuevamente aquello que sucede en la calle. El arte vivo busca el objeto pero al objeto encontrado lo deja en su lugar, no lo transforma, no lo mejora, no lo lleva a la galería de arte. El arte vivo es contemplación y comunicación directa. Quiere terminar con la premeditación que significan la galería y la muestra. Debemos meternos en contacto directo con los elementos vivos de nuestra realidad: movimiento, tiempo, gente, conversaciones, olores, rumores, lugares y situaciones.
Si alguna vez han visto un museo de arte moderno, se han detenido frente a un objecto cuotidiano, como un mingitorio o un secador de botellas, y pensaron “¿Por qué esta esto en un museo?”. La respuesta: Marcel Duchamp.
Marcel Duchamp creó varios ready-made, de los que actualmente sólo existen alrededor de una veintena. Éstos son una colección de objetos distintos, pero unidos por las mismas ideas. Los ready-made eran elementos creados para provocar, productos de un esfuerzo consciente para quebrar con cualquier tradición artística, para crear un nuevo estilo de arte: uno que atraiga a la mente y no a la vista, que estimule al espectador a participar y pensar.
Duchamp pensó: para romper con todos los valores tradicionales del arte, debemos empezar por lo elemental. Así, debemos deshacernos de los dos principios más básicos del arte: la belleza y la artesanía. Los ready-mades al fin respondían a su pregunta ¿Puede hacer uno obras de arte que no sean arte?.
La técnica consistía básicamente en sustituir la manualidad del artista durante el proceso de hacer arte. Así, en vez de un ver objeto creado por el artista, veríamos uno ya fabricado. También habría de sustituir la irracionalidad y el proceso aleatorio por un diseño consciente. Ya no importa el genio del artista, sino su don.









