Ray-Ban en Malasaña: publicidad y graffiti.
Barcelona también está petado de persianas con anuncios de RayBan últimamente.
Sin embargo, cuando se pide permiso para decorar las persianas por otros motivos, no publicitarios, como la iniciativa de Art Solidari con los comerciantes, el Ayuntamiento se niega a permitirlo. Según los políticos, los chavales del Raval ya no pueden decorar las persianas del barrio, aunque tengan el permiso de los comerciantes, porque se va a “unificar” el color de todas las persiasnas de comercios. Así que se ha tenido que suspender el proyecto.
Curiosamente, cuando RayBan paga, se olvidan de la unificación y les permiten poner sus anuncios con colores llamativos.
Los políticos siempre han sido unos hipócritas, aunque últimamente se están superando a sí mismos.jHasta ahora habíamos visto como las marcas adoptaban las técnicas, las maneras y el espíritu del graffiti y el arte urbano para sus campañas; y hemos visto su reverso: artistas urbanos haciéndose con el espacio publicitario para sus intervenciones. También hemos visto cómo casi cualquier espacio es bueno para anunciarse.
Para su última campaña de calle, Ray-Ban ha alquilado unos cuantos cierres (soportes tradicionales del graffiti, por otro lado) de Malasaña y ha encargado a un grupo de artistas su decoración. No se trata, en cualquier caso, de una iniciativa de los comercios, sino sencillamente de la búsqueda de espacios y técnicas nuevas por parte de una marca.
De todo esto no me interesa tanto la calidad o no de lo pintado en estas persianas (algo convencional para mi gusto, no deja de ser un encargo al fin y al cabo), sino sobre todo la vuelta de tuerca (a manos de nuevo de la publicidad) que supone la acción. Legitimación (y legalización) del graffiti a través de una marca.
http://www.escritoenlapared.com/2009/05/ray-ban-en-malasana-publicidad-y.html