La isla de las flores
“Ellos no tienen dueño y, lo que es peor, son muchos”
Otro de los documentos que vimos en clase es el cortometraje “La isla de las flores” de Jorge Furtado el cual, de un modo distinto al de Varda, nos habla de la vida útil de los objetos, y de cómo se engarzan sus diversos usos. El resorte es un simple tomate y su destino nos explica el proceso de producción y consumo al que pertenece. Una vez desechado por el primer mundo va a parar a los vertederos donde sirve para alimentar a los cerdos. Cuando ni siquiera sirve para eso, es cuando se pone a disposición de los pobres que, en rigurosos turnos, tienen acceso a lo desechado de lo desechado. trataríamos por tanto de un ecosistema artificial producido por el sistema, en el que los pobres son los que se definirían por espigar – en un inquebrantable orden jerárquico- lo que las demás “especies” no consideran apto o digno para satisfacer sus necesidades, del mismo modo que loa animales carroñeros son los que cierran el círculo de la cadena alimenticia.
El cortometraje nos habla de cómo lo descriptivo es capaz de alcanzar la crítica mediante una elección de hechos cuidadosa y cierta dosis de humor negro. Jugando con las definiciones y forzando la lógica de conjuntos, Jorge Furtado dibuja las coordenadas en las que se inscribe no sólo un modelo económico sino las concepciones sociales que implementa. Hurtándose de la emotividad propia de los documentales con vocación de compromiso nos lleva, de forma muy sutil, por el proceso – presumiblemente aséptico y, por ello, el falso tono divulgativo-pedagógico empleado- de producción y consumo del mercado, hasta su estadio final, una suerte de reciclaje que jamás saldrá en la propaganda institucional. Todo ello aderezado con profusión de datos empíricos llevada hasta el absurdo, mezclando aquellos que sí tienen cabida en el discurso (v.g. datos demográficos de la población de Porto Alegre, toneladas de basura producidas) con otros más bien inútiles ( la latitud exacta de la tierra del japonés o el carácter convencional de nuestro sistema cronológico) para acentuar la tendencia al “exhaustivismo” científico de algunos documentales informativos y sus dinámicas matematizadoras y mareantes. A veces parece que se trate sólo de estirar un poco el discurso para encontrar las grietas.
De este modo los tomates sirven para explicar la génesis del comercio, la porquera para explicar la iniciativa empresarial y la propiedad privada de la tierra y los pobres, en fin, para explicar el sentido de todo el proceso.


